Frontera: El plástico sube y las recicladoras de La Parada lo pagan más caro
El negocio informal detrás de la frontera se fortalece con alza del plástico
Cada día, ciudadanos de diferentes edades cruzan a Colombia con sacos llenos de plástico para venderlo en La Parada.
El precio del plástico subió 200 pesos: pasó a 1.200 pesos por kilo. La chatarra también creció de 700 a 900 pesos el kilo. Esto no es un detalle menor.
¿Por qué importa? Porque revela cómo la economía formal falla en ofrecer alternativas, dejando a cientos -adultos mayores incluidos- en la informalidad más dura. Recoger y transportar plástico bajo el sol abrasador no es un hobby, es supervivencia.
Lot Cañas, reciclador, lo dice claro: “La necesidad nos obliga, es un oficio agotador, pero es el sustento que tenemos”.
El futuro inmediato
Este aumento podría consolidar una cadena económica informal que complica la seguridad y la regulación en la frontera. Además, evidencia una realidad que las autoridades prefieren ignorar: sin políticas que puedan revertirla, más personas dependerán de mercados no regulados con riesgos integrados.
Un síntoma preocupante, una consecuencia que va más allá del simple valor por kilo. La frontera habla, pero ¿quién escucha?