FIFA cambia las reglas del juego tras seis décadas
La histórica alianza entre FIFA y Panini que definió cada Mundial desde 1970 termina. A partir de 2031, la multinacional estadounidense Fanatics y su marca Topps controlarán los álbumes y tarjetas oficiales de la Copa del Mundo.
Un giro estratégico con consecuencias reales
Este acuerdo exclusivo con Fanatics no solo da por terminado un ciclo tradicional, sino que introduce nuevas tecnologías y formatos digitales para los coleccionables, algo que Panini no logró implementar. La apuesta incluye productos con fragmentos de camisetas de jugadores debutantes, una innovación inspirada en ligas estadounidenses.
La disputa legal y el trasfondo comercial
La ruptura no es pacífica. Panini acusa a Fanatics de prácticas monopólicas tras arrebatar licencias en grandes ligas como NBA y NFL. Este movimiento de FIFA ayuda a Fanatics a expandir su dominio global, que hoy está concentrado mayormente en EE.UU., afectando directamente al mercado europeo y mundial.
¿Qué implica para el fútbol y su economía?
Este cambio redefine fuentes clave de ingresos que la FIFA canaliza al fútbol global. La colaboración incluye distribución gratuita de productos por valor de 150 millones de dólares a fútbol juvenil, pero también abre la puerta a un negocio altamente tecnificado y con mayor control corporativo sobre uno de los aspectos más emblemáticos del Mundial.
¿Qué sigue?
Topps ya probó terreno en la Eurocopa 2024 y junto a Fanatics prepara un despliegue masivo en el Mundial 2026, con eventos que fusionan coleccionismo y espectáculo. La pregunta es: ¿cómo afectará esto al coleccionista tradicional y al mercado mundial cuando una sola empresa domine esta industria clave?