Vargas: tres décadas de abandono y tragedias sin respuestas
El Estado Vargas lleva 27 años sin un gobierno presente. Desde su creación en 1998, han pasado cinco alcaldes y cinco gobernadores que no han demostrado capacidad ni voluntad para enfrentar la realidad de esta región. Daniel Lara Farías, periodista e internacionalista, denuncia la ausencia absoluta de gestión política y planes de prevención efectivos.
Ni siquiera la tragedia histórica de 1999 sirvió para mover al gobierno a tomar medidas. El deslave que devastó la zona en aquella ocasión fue manejado por el Gobierno Nacional porque la gestión regional no estuvo a la altura. Ahora, en medio de un nuevo colapso provocado por un terremoto, el gobernador José Alejandro Terán y el alcalde José Manuel Suárez siguen desaparecidos
Un gobierno que no tiene plan, ni protocolo, ni prevención
Vargas es una zona sísmica con múltiples riesgos naturales: incendios, deslaves y terremotos han marcado su historia. Sin embargo, no existe un sistema de alerta temprana ni una red sanitaria adaptada a emergencias. Las autoridades regionales no cuentan con planes de evacuación, no han educado a la población sobre los riesgos ni han dotado a organismos claves como Protección Civil o Bomberos.
Después del último terremoto, lejos de liderar la coordinación y la atención, el gobernador Terán se limitó a unas pocas apariciones mediáticas sin accion real. El secretario de Seguridad Ciudadana, Andrés Goncalves, desapareció tras su tragedia personal. El alcalde Suárez se concentró en cobrar impuestos a los comerciantes, mientras la gente sufre en la calle.
Falla estructural y política: Vargas sin liderazgo local
La situación empeora porque ni el gobernador ni el alcalde tienen clara la distribución territorial ni roles efectivos. Vargas bien pudo haber tenido una división política que facilitara la administración local y la respuesta a emergencias. Eso se frustró por intereses políticos ajenos a la realidad del territorio.
Además, la mayoría de los gobernadores impuestos han sido ajenos a Vargas, sin raíces ni compromiso regional. Por eso faltan planes coherentes. El Estado, controlador y principal constructor, es el responsable directo de la destrucción urbanística y el colapso de infraestructura tras años de construcción irregular y sin normas claras.
¿Y ahora qué? Vargas como laboratorio de fracaso o reconstrucción
Lara Farías advierte que el desastre social y político acumulado hace que Vargas se convierta en una tierra fantasma en los próximos años. No hay liderazgo, no hay instituciones con fuerza para exigir ni diseñar una agenda de reconstrucción.
Aún así, la magnitud del desastre, sumada a la inestabilidad nacional tras el cambio de poder en enero, podría convertir a Vargas en el laboratorio para la reconstrucción del país. Pero solo si emerge un liderazgo politico comprometido que vaya más allá de la demagogia. Caso contrario, el abandono seguirá marcando la vida de una región clave para Venezuela.
¿Quién está a cargo realmente de salvar a Vargas?
Mientras tanto, la logística de rescate sigue en un limbo: con autoridades ausentes, planes inexistentes y falta de recursos, la población queda expuesta a un abandono institucional que solo promete agravar la crisis de seguridad, salud y orden público en la zona cero.