Estado impulsa campaña para blanquear la imagen empresarial de Venezuela en el exterior
Estado y medios públicos juntos para cambiar la imagen exterior de Venezuela
El Instituto Marca País y el sistema de medios estatales sellaron una alianza estratégica que busca transformar la narrativa internacional sobre Venezuela.
Al centro de esta iniciativa: promover un discurso que resalte intercambios comerciales, supuestos casos de éxito y el crecimiento turístico del país.
Andreína Tarazón, presidenta de Marca País, insistió en mostrar a empresarios y productores como ejemplos de progreso. Citó la exportación de chocolate a Francia y la globalización del ron venezolano como banderas de una realidad que, en el fondo, no refleja la crisis económica ni la caída productiva.
Por su parte, directivos como Hernán Canorea de Venezolana de Televisión revelaron intentos de ampliar la proyección internacional gracias a alianzas con medios estatales chinos, una movida enfocada en captar inversiones en Asia y exportar contenidos audiovisuales de forma oficialista.
Isbemar Jiménez, presidenta de Radio Nacional de Venezuela, enfatizó la intención de «comunicar para unir». Además, propuso posicionar al país como destino cinematográfico seguro, replicando recetas de imagen usadas en Colombia o Perú, sin tocar, sin embargo, las causas reales de inseguridad o inestabilidad.
Esta campaña busca llenar espacios de comunicación estatal con discursos que quieren esconder el deterioro, disfrazándolo con relatos de productividad y éxito.
Lo que nadie dice
Promover la «Venezuela global y productiva» a través de medios estatales es más un intento de controlar la narrativa que de reflejar resultados tangibles.
¿Por qué invertir en imagen si el problema real sigue intacto? La falta de cambios estructurales, la débil economía y la inseguridad no desaparecen con discursos audiovisuales.
¿Qué viene?
Esta ofensiva comunicacional apuesta a crear una fachada positiva que sirva para atraer inversiones y suavizar la percepción internacional, mientras las realidades internas permanecen sin resolver. Un escenario donde la propaganda estatal intenta normalizar lo que no puede cambiar, dejando al país en una trampa mediática.