El verdadero poder detrás de la FANB: lo que nadie quiere que sepas
La FANB que creías no existe más
Olvida al ejército apolítico y obediente del pasado. Lo que sucede en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) hoy cambia la regla del juego político y militar en Venezuela.
¿Qué pasó realmente?
El general Gustavo González López, uno de los arquitectos de la Milicia Bolivariana, fue nombrado por Delcy Rodríguez, comandante en jefe de la FANB. No es un cambio menor ni una simple movida política: significa que la FANB se reafirma como una institución chavista y bolivariana, con una identidad militar construida bajo la doctrina de Chávez desde 2004.
Esto no es una casualidad. Quienes creen que la FANB mostró pasividad por falta de valentía o capacidad el 3 de enero están equivocados. Los soldados venezolanos están más que preparados para enfrentar cualquier escenario, desde guerras convencionales a conflictos irregulares y guerrilla urbana. No faltó fuerza. Faltó un liderazgo que mereciera su lealtad, y ese liderazgo perdió el rumbo hace años.
¿Por qué esto cambia el escenario?
Porque el cambio en la cúpula militar confirma que el modelo de FANB de 1998, supuestamente neutral y profesional, fue reemplazado por un modelo ideológico. La institución hoy funciona bajo una visión militar y política que ya no responde al Estado neutral, sino a un proyecto político concreto: la visión chavista de seguridad y defensa integral.
Por ende, ninguna narrativa que intente presentar a la FANB como dividida o débil frente al gobierno resiste un análisis serio. La FANB está cohesionada y reafirmada, y eso debería preocupar a la oposición y a los sectores políticos que esperan poder influir allí.
¿Qué viene después?
- Una FANB más consolidada bajo la doctrina chavista, con González López como figura clave.
- Un fortalecimiento de la Milicia Bolivariana como núcleo ideológico y operativo.
- Mayor dificultad para ruptura institucional o cambios impulsados desde afuera.
- Una agenda militar-política que continuará moldeando la Venezuela futura, donde la lealtad a un proyecto específico es la norma y no la excepción.
Un mensaje claro para los políticos
No sirve seguir creyendo en un ejército separado de la política o una FANB neutral. Se debe entender a esta institución tal como es: un actor político fundamental unido a una visión concreta del poder. Negar eso es renunciar a entender la realidad venezolana — y allí está el error que nos costará caro.
La verdadera pregunta es si los políticos, de un lado y otro, están dispuestos a asumir esa realidad o seguir aferrándose a mitos que solo perpetúan la crisis.
Venezuela no es el proyecto de una persona ni de un grupo aislado. Es un «nosotros» que hoy está definiendo quién manda realmente, con la FANB y su renovado liderazgo como pieza central.