El símbolo perdido: ¿qué pasa con la memoria de nuestros héroes?
¿Qué ocurre cuando olvidamos a los pilares de nuestra República?
En uno de los espacios emblemáticos de Caracas, donde se entrelazan la memoria militar y civil, ocurre un descuido que habla más que mil discursos: la estatua de José Cristóbal Hurtado de Mendoza, primer presidente de Venezuela, está partida y sin su placa identificatoria.
Esta figura, que debería ser símbolo intachable de la probidad y la ley, ha perdido la mano con el bastón de mando civil. Un acto que no es un simple daño físico, sino una metáfora silenciosa del desdén institucional y social hacia quienes forjaron nuestra nación.
¿Por qué cambia esto el escenario?
Porque deja al descubierto la desconexión entre la memoria histórica y las prioridades actuales. La pérdida de símbolos esenciales impacta directamente la legitimidad y la unidad nacional en un momento donde la seguridad jurídica y el respeto por las instituciones están en juego.
¿Qué podría venir después?
Si no se corrige esta ruta, la narrativa oficial seguirá erosionando el apego a la legalidad y el respeto institucional. La recuperación de la memoria histórica no es un capricho cultural; es el cimiento para fortalecer las instituciones y garantizar la estabilidad que demanda el país.