El salario mínimo en Venezuela: el más bajo de América Latina, sin soluciones a la vista
Venezuela con el salario mínimo más bajo de América Latina
Un informe reciente de Bloomberg Línea no deja lugar a dudas: Venezuela está al fondo de la tabla en salarios mínimos en América Latina, muy por debajo de países como Costa Rica, Uruguay, Panamá, Chile y México.
Mientras esos países promedian ingresos mensuales entre 533 y 751 dólares, el salario mínimo venezolano apenas alcanza 0,23 centavos de dólar, es decir, unos 130 bolívares sin contar bonos.
¿Qué significa esta brecha?
El contraste con el costo de vida es brutal. Según datos del Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros, la canasta básica supera los 772 dólares en mayo de 2026. El salario mínimo ni siquiera logra alcanzar el 1% de lo necesario para vivir.
La región avanza, Venezuela se atrasa
A diferencia de Venezuela, varios países en Latinoamérica han ajustado sus salarios mínimos durante 2026 para proteger el poder adquisitivo y controlar la inflación.
Argentina, Chile, Paraguay, y muchas naciones centroamericanas han registrado aumentos salariales que, aunque desiguales, representan un avance real frente a la crisis inflacionaria entre 2021 y 2024 y reflejan respuestas a presiones sociales y laborales.
¿Por qué aquí no?
Expertos advierten que la recuperación salarial en otros países depende de respaldar estos incrementos con productividad para evitar inflación o desempleo. Pero en Venezuela, ni siquiera se plantea esta discusión. La ausencia de ajustes reales profundiza la crisis económica y la pérdida de servicios y empleo formal.
Además, la mejora en salarios mínimos de otros países no se traslada completamente al sector privado formal, lo que evidencia la complejidad del problema regional. Pero mientras tanto, Venezuela queda aislada, con una caída salarial sin precedentes.
¿Qué sigue?
Con esta distancia salarial y económica, la recuperación laboral y social en Venezuela se ve cada vez más lejana. La falta de voluntad para adecuar ingresos hace prever un agravamiento en la pobreza y la desigualdad, mientras América Latina avanza con medidas fronteras adentro y afuera.
La pregunta es directa: ¿cuánto tiempo más tolerará el país esta brecha, sin un plan claro para revertirla?