El Profesor Combellas y su Giro a Favor del Régimen Militar

El viraje alarmante de un académico antes respetado

Ricardo Combellas, un rostro conocido de la democracia cristiana venezolana, ha dado un giro que pocos esperaban: ahora respalda y legitima la continuidad autoritaria bajo Delcy Rodríguez.

¿Qué ocurrió?

Décadas atrás, Combellas era un profesor correcto, reconocido en círculos académicos de la Universidad Central de Venezuela. Pero su tránsito hacia el chavismo se confirmó desde 1998, cuando comenzó a justificar la llegada del militar Hugo Chávez como una esperanza para Venezuela, a pesar del claro riesgo para la institucionalidad y las libertades.

Este viraje quedó cristalizado en un reciente artículo donde el profesor defiende a Delcy Rodríguez y asegura que el chavismo —aunque impuso elecciones fraudulentas y destruyó la institucionalidad— conserva una legitimidad basada en la “confianza generada” en sus estructuras de control, no en procesos electorales claros ni representativos.

¿Por qué esto cambia el escenario?

  • Ignorar el fraude electoral de 2018 y 2024 como factor de ilegitimidad abre la puerta a perpetuar el régimen autoritario bajo discursos académicos que disfrazan la realidad.
  • Legitimar a Delcy Rodríguez, pieza clave del chavismo, implica aceptar la consolidación de un sistema que mantiene la tortura, exilio masivo y crisis económica sin respuestas efectivas.
  • Reconocimiento a un régimen que controla el Estado por completo, pero que lo hace a costa del desmantelamiento institucional y la soberanía nacional.
  • La crítica a la oposición se usa para justificar la continuidad del régimen, ignorando que mucha gente ha salido del país forzada.¿Acaso abandonar el país es señal de derrota política o de persecución?

¿Qué se viene?

Si la narrativa de «legitimidad» y «orden» que impulsa Combellas gana terreno, podríamos ver una normalización académica y política de la dictadura. Esto afectaría cualquier intento real de reconstrucción democrática y aumentaría la permanencia de figuras como Delcy Rodríguez en el poder.

La consecuencia es clara: mientras se banaliza la violación clara de la democracia, la crisis en Venezuela seguirá sin solución, con más pobreza, violencia y falta de libertades. La llamada a la “confianza en las instituciones” no debe ocultar que esas instituciones están secuestradas.

¿Estamos preparados para este relato que legitima lo ilegítimo?

Como sociedad, el desafío es no permitir que discursos académicos se usen para dar una apariencia de normalidad a un régimen que sigue destruyendo al país. Reconocer lo que está en juego es el primer paso para no repetir errores del pasado.

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