El oscuro freno a la mejora salarial en Venezuela: riqueza que no llega
Subir sueldos sin riqueza real es solo promesa vacía
José Gregorio Rodríguez, presidente de Consecomercio, se reunió con empresarios licoreros en el Táchira para evidenciar el verdadero cuello de botella: el sector privado venezolano no genera la riqueza que exige una mejora salarial real.
¿Qué pasó?
En el marco del encuentro binacional Colombia-Venezuela, la Cámara de Licoreros y Consecomercio discutieron problemas concretos que hieren a la producción: impuestos excesivos, incumplimiento de normas tributarias, comercio informal que golpea a la legalidad, contrabando, pésimos servicios públicos y medidas tácticas desleales de la competencia.
Esto cambia el juego
Rodríguez dejó claro que los aumentos salariales, aunque necesarios, dependen de generación genuina de riqueza privado. Sin recursos, las subidas salariales serán solo un «saludo a la bandera» sin impacto real en el bolsillo de los venezolanos.
El sector privado enfrenta una carga tributaria imposible, servicios públicos en ruinas y leyes laborales que ahogan la inversión. En contraste, el sector público con tres millones de empleados también exige salarios dignos equivalentes a canastas básicas de 600 dólares.
¿Y qué sigue?
El debate sobre las zonas económicas especiales queda a la espera. Rodríguez propone reformas legales claras: exenciones definidas, sin mecanismos complejos de reintegros. Si no se facilita la inversión real, no habrá dinero para mejorar sueldos ni levantar la economía.
Venezuela necesita romper estas barreras estructurales. Hasta entonces, las promesas de salarios altos chocan con un entramado que limita la riqueza y mantiene el país atrapado en la precariedad.