El Mundial no llena calles: más pantallas, menos bares en Táchira
El Mundial se vive sin barra: la realidad manda desde Táchira
Un reciente sondeo de Diario La Nación revela algo que no se quiere resaltar: la mayoría de los tachirenses verán el Mundial en sus casas, no porque prefieran, sino porque la economía obliga.
Solo 6 de 55 encuestados planean ir a centros comerciales, mientras que 55 se quedan en casa o en la vivienda de familiares. Esto no es casual. Según Cendas-FVM, la canasta básica supera los 730 dólares, cuando los salarios, público o privado, rondan los 240 a 400 dólares.
¿Por qué este cambio radical en la sociabilidad?
Porque gastar en restaurantes, bares o ropa alusiva dejó de ser opción real. La compra de un televisor o un inversor solar ahora es inversión estratégica, un blindaje contra la inestabilidad energética y los cortes eléctricos de hasta cinco horas.
El turismo interno, el comercio local y los servicios de esparcimiento sufren un fuerte golpe justo cuando esperaban un despegue mundialista. El economista Aldo Contreras afirma: “Si la gente se queda en casa, el problema está en la microeconomía y el poder adquisitivo.”
Un cambio que retrata la crisis Invisible
No es solo falta de dinero. También es priorizar lo básico frente a gastos efímeros de ocio. Los 240 dólares mensuales del salario público ni siquiera cubren una canasta alimentaria que superó los 680 dólares. Este desajuste obliga a cambios profundos en hábitos sociales y de consumo.
Lo que viene: ¿Resurrección comercial al final?
Contreras apunta a un repunte progresivo en las fases decisivas del torneo, cuando la fiebre mundialista podría arrastrar a más gente fuera de sus hogares, especialmente fines de semana. Pero hoy, la tendencia es clara: la fiesta será doméstica, con inversión en tecnología y conectividad, no en locales o bares.