El fracaso silenciado del sueño integracionista de Bolívar

Un proyecto de unión que sigue sin consolidarse

El 15 de julio se recordó el bicentenario del cierre del Congreso Anfictiónico de Panamá, un encuentro convocado por Simón Bolívar en 1826 para unir América Latina.

Lo que pocos cuentan: ese intento fracasó por presión de oligarquías regionales y la intervención indirecta de intereses estadounidenses que preferían dividirnos.

El sueño integracionista bolivariano no se cumplió, pero no por falta de necesidad. Se trata de una tarea estratégica aún pendiente que sigue dividiendo a nuestros países y gobiernos.

Una ilusión que se forjó desde los primeros días de la independencia

Pocos recuerdan que apenas días después del 19 de abril de 1810 en Venezuela, ya se cantaba una canción patriótica que proclamaba: “Unida con lazos que el cielo formó la América toda se erige en Nación”. Era una ambición clara que nunca se concretó.

Para fines del siglo XIX, el poeta Eduardo Calcaño modificó esa frase a existe en Nación, quizás con ingenuidad, pensando que la unidad ya era un hecho. Pero la realidad continuó siendo otra: la fragmentación y las divisiones geopolíticas prevalecieron.

¿Qué significa esto hoy en día?

Mientras la región sigue enfrentando problemas económicos, de seguridad y pérdida de influencia internacional, olvidamos que la ausencia de una estrategia común es parte del problema. El proyecto integracionista no es solo una nostalgia; es una necesidad práctica para fortalecer nuestras instituciones y proteger nuestros intereses.

Sólo cuando reconozcamos que la división fue favorecida por intereses externos e internos, podremos avanzar hacia un futuro donde América Latina deje de ser un campo de batalla geopolítico y comience a actuar como un bloque coherente.

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