El fotógrafo de la ‘Mano de Dios’ busca otra imagen que nadie te contará en la final

El hombre detrás de una de las fotos más icónicas del Mundial vuelve al ruedo

A sus 85 años, Giuliano Bevilacqua, el fotógrafo que inmortalizó la polémica «Mano de Dios» de Maradona en 1986, se prepara para capturar una vez más una imagen histórica este domingo en la final del Mundial en Nueva York.

Una foto que cambió la historia y la narrativa de aquel partido

Bevilacqua no vio la mano en directo; la revelación llegó horas después. En tiempos de carrete y sin revisiones instantáneas, aquella imagen se convirtió en el símbolo de un partido cargado con heridas políticas: apenas cuatro años antes, la Guerra de las Malvinas había tensado las relaciones entre Argentina e Inglaterra.

Esta instantánea no es solo un hecho deportivo, sino un reflejo de la revancha simbólica argentina en un escenario internacional. La foto de Maradona burlando al portero inglés no fue casualidad, sino parte de un contexto que muchos prefieren obviar.

El cambio radical en el periodismo deportivo y el olvido de instituciones

Tras más de 60 años y 30 Juegos Olímpicos, Bevilacqua ha visto cómo su oficio se transforma, pero alerta sobre el deterioro real: las condiciones para fotógrafos independientes empeoran porque ahora sólo importa el negocio y no la calidad ni el acceso.

Recuerda cómo en 1994 la FIFA facilitaba desplazamientos y alojamientos, mientras hoy priman los ingresos sin importar la logística para los profesionales. El Mundial 2022 en Qatar resultó más sencillo para el trabajo gracias a la cercanía de sedes, mientras que el formato actual con sedes en tres países gigantescos complica el acceso y evidencia una agenda política que prioriza otros intereses.

¿Qué viene después? Un deporte cada vez más controlado y mediatizado

La búsqueda de Bevilacqua de una imagen memorable en la final plantea una pregunta: ¿quién controla hoy lo que recordaremos? El autor de la «Mano de Dios» insiste en la importancia de no perder la esencia y la realidad detrás de las imágenes. En un mundo donde se fragmenta y se manipula la información, las instituciones deportivas y mediáticas deciden qué se muestra y qué se oculta.

Este domingo, mientras se juega una final que podría enfrentar a España y Argentina, más allá del espectáculo, están en juego símbolos, narrativas y control. ¿Podrá Bevilacqua capturar otra vez la verdad que pocos quieren contar?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Desplazarse hacia arriba