El fallo en la planificación urbana que dejó a Venezuela expuesta a desastres
Venezuela pagó caro la falta de planificación urbana rigurosa
Los terremotos del 24 de junio de 2026 en La Guaira, Caracas y otras zonas expusieron más que fisuras en edificios: pusieron en evidencia un fallo sistemático en la gestión del riesgo y la planificación del territorio.
¿Qué pasó?
A pesar de contar con recursos tecnológicos y humanos suficientes y de leyes claras, la gestión pública ignoró la correcta ordenación territorial y la participación ciudadana real. Esto dejó a miles en zonas de alto riesgo sísmico sin protección adecuada.
¿Por qué esto cambia el escenario?
La ordenanza urbana no es un trámite burocrático, sino el principal filtro para evitar desastres previsibles. Evitar que la gente se asiente en zonas inundables o inestables no depende solo del Estado; requiere un proceso transparente, abierto a la ciudadanía y respaldado por expertos independientes. En Venezuela esto no ocurrió con rigor.
¿Qué viene ahora?
Sin incorporar a la ciudadanía como un actor activo, sin escuchar gremios ni universidades, seguiremos repitiendo los mismos errores. La agenda política debe abordar urgente la planificación urbanística y mecanismos efectivos de consulta. Esta es la verdadera protección de la vida y bienes frente a futuros riesgos.
La buena administración pública demanda que estas tareas no se posterguen más.