El colapso eléctrico bloquea el progreso: ¿Quién paga el precio real?

El grito urgente de Nora Bracho que revela una crisis ignorada

La diputada Nora Bracho lanzó un mensaje contundente: sin electricidad no hay desarrollo posible. Su reclamo, lejos de ser un cliché, desnuda una realidad que el discurso oficial evita.

¿Qué está pasando?

El país vive una precariedad eléctrica que frena el crecimiento industrial y forzó a empresarios a comprar costosos generadores privados solo para sobrevivir.

La culpa no es solo de la pandemia o la guerra económica. La corrupción, la falta de mantenimiento y la mala gestión hundieron el Sistema Eléctrico Nacional (SEN). Eso significa apagones continuos e impredecibles, un golpe directo a la economía y al empleo.

Intervención extranjera sin plan claro

Recientemente, técnicos de General Electric y Siemens inspeccionaron las hidroeléctricas clave (Guri, Caruachi, Macagua). Pero no hay anuncios concretos ni compromisos transparentes. Esta falta de claridad postergará cualquier solución efectiva.

¿Qué se viene?

Los expertos hablan de inversiones millonarias, de hasta 40.000 millones de dólares en los próximos 15 años. Pero con un sistema político que repite errores y priapismos burocráticos, ¿realmente veremos ese dinero? Y si no, la industria y el país seguirán encadenados a la precariedad.

Es hora de romper el consenso cómodo: sin electricidad, el desarrollo seguirá siendo una ilusión. ¿Estamos dispuestos a enfrentar esta verdad incómoda antes de perder todo lo que queda?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Desplazarse hacia arriba