El ajuste de Milei desangra la universidad pública argentina: ¿quién paga el costo real?

Marchas multitudinarias sacuden Argentina por recortes en educación pública

Desde Buenos Aires a otras ciudades, cientos de miles salieron a las calles para exigir fondos para las universidades públicas, golpeadas por ajustes que hunden la inversión a niveles inéditos desde 1989.

¿Qué pasó?

El gobierno de Javier Milei redujo el presupuesto universitario del 0,718% al 0,428% del PIB en un año. Esto tras vetar dos leyes aprobadas por el Congreso que exigían aumentar la financiación. Aunque el Parlamento revocó el veto de 2025, Milei evita aplicarlo, aun cuando la justicia ordena cumplir la norma y enfrenta apelaciones en la Corte Suprema.

¿Por qué esto cambia el escenario?

Esta decisión no es un simple ajuste: provoca un daño estructural. Salarios por debajo de la línea de pobreza, abandono docente, falta de materiales y deterioro de infraestructura. El fundamento mismo de la movilidad social argentina, que pasa por la educación pública y gratuita, está en jaque.

El recorte impacta incluso en hospitales universitarios que forman médicos y enfermeros clave para la salud nacional, extendiendo la crisis más allá de las aulas.

¿Qué viene después?

Si persisten los recortes y la negativa a aplicar leyes, la deserción estudiantil se profundizará. El país perderá una generación académica y profesional que enfrenta la incertidumbre económica y educativa. El cruce político indica que Milei prioriza el equilibrio fiscal sobre el futuro educativo, con un costo que ya empieza a ser irreversible.

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