EEUU flexibiliza sanciones a Venezuela: ¿estabilización o espejismo económico?

La banca venezolana vuelve a la escena global, pero la duda permanece

Esta semana la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de EE.UU. levantó parcialmente las sanciones contra el Banco Central de Venezuela y otras instituciones públicas. Se autorizan transacciones comerciales con el gobierno venezolano, bajo supervisión de Washington.

El efecto fue inmediato: Venezuela retorna después de siete años a organismos como el FMI y el Banco Mundial. Además, nombraron a Luis Pérez como nuevo presidente del BCV, una señal política que no debe pasar desapercibida.

¿Qué cambia esto para Venezuela?

  • Acceso a 4.900 millones en Derechos Especiales de Giro, elevando las reservas internacionales cerca a 20.000 millones de dólares.
  • Reducción esperada de la brecha cambiaria — hoy cerca del 30 % entre dólar oficial y paralelo — a un estimado del 10 % para mediados de año.
  • Posibilidad real de renegociar una deuda externa superior a 120.000 millones de dólares en default técnico desde 2017.

Pero aquí está el problema: nadie asegura que el modelo económico y el manejo del Banco Central, aún controlado por el mismo círculo ideológico, cambien. La brecha no solo es un problema financiero, también político.

¿Por qué esto importa y qué viene ahora?

El alivio de sanciones no significa el fin de la crisis económica. Analistas como Alejandro Grisanti alertan que sin un equipo técnico independiente y sin un cambio real en las políticas del BCV, los resultados serán limitados.

La política del dólar subsidiado, vigente desde 2003, mantiene una inflación galopante que cerró 2025 por encima del 400 %. Mantener esta dinámica, pese a las aperturas, solo perpetuará la hiperinflación.

Por otro lado, el interés detrás del levantamiento parcial de sanciones está claro: la nueva etapa apunta a explotar los recursos petroleros y mineros venezolanos bajo un esquema controlado.

La gran pregunta: ¿Esta apertura es la antesala de un cambio estructural o un maquillaje temporal con consecuencias limitadas para el venezolano común? Si no cambian las reglas del juego económico, la supuesta recuperación quedará en un relato para sectores políticos y mercados internacionales.

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