EE.UU. atribuye inflación en un dígito en Venezuela a plan de Trump: ¿realidad o relato?
Inflación en Venezuela toca el dígito, pero ¿a qué costo?
El encargado de negocios de EE.UU., John Barrett, atribuye la baja inflación a un supuesto «plan de tres fases» diseñado por Donald Trump y Marco Rubio para Venezuela. Según Barrett, la inflación mensual de mayo, que bajó a 6,3%, es «un avance» que demuestra «resultados concretos».
¿Qué ocurrió realmente?
El Banco Central de Venezuela confirmó una desaceleración de inflación a 6,3% en mayo, la cifra más baja en 19 meses. Esta baja llega tras meses de fuerte devaluación, con el bolívar perdiendo 45% ante el dólar en lo que va de año y pagos indexados en moneda extranjera.
Mientras el Gobierno anuncia incrementos nominales, el salario mínimo real se mantiene congelado en niveles irrisorios: 130 bolívares equivalentes apenas a 22 centavos de dólar. Trabajadores y pensionados reciben bonificaciones que no mejoran sus beneficios reales ni su estabilidad económica.
Por qué esto cambia el escenario
Presentar la reducción puntual de la inflación como un triunfo directo del plan estadounidense omite factores críticos: la pérdida acelerada del valor de la moneda local, la precarización salarial y la dependencia creciente de pagos en dólares. Este enfoque minimiza el impacto real en la sociedad y oculta que la estabilidad aún está lejos y depende fundamentalmente de un debilitamiento del poder adquisitivo.
Qué podría venir después
Si esta «recuperación» se basa en devaluaciones y ajustes nominales sin reformas estructurales sólidas, la ilusión de estabilidad puede derrumbarse rápidamente. La estrategia de EE.UU. y sectores ligados a Trump podría acabar consolidando un patrón de inflación baja temporal, acompañado de mayor pauperización y desigualdad en Venezuela.
¿Estamos frente a una mejora real o solo a un cambio de narrativa conveniente que ignora las consecuencias profundas para la economía y la sociedad?