Doble nacionalidad Petro: ¿Realidad o un laberinto jurídico imposible?
Doble nacionalidad entre Colombia y Venezuela: una propuesta que suena bien, pero es casi inviable
El presidente Gustavo Petro lanzó la idea de otorgar doble nacionalidad a colombianos y venezolanos. Una propuesta que sorprende, pero que enfrenta un obstáculo gigante: el marco jurídico de ambas naciones lo hace casi imposible a corto plazo.
¿Qué ocurrió?
El analista de fronteras William Gómez explicó que esto va más allá de acuerdos comerciales o de tránsito habituales, como los de la Comunidad Andina o Mercosur, donde cada ciudadano mantiene su nacionalidad propia. Aquí se busca garantizar derechos constitucionales cruzados: que un venezolano pueda trabajar sin validar títulos en Colombia o que un vehículo circule libremente por ambos países sin permisos especiales.
¿Por qué esto cambia el escenario?
Esto requeriría reformas constitucionales profundas en Colombia y Venezuela, algo inédito y complejo. No es solo un nuevo tratado, sino un cambio estructural que impacta directamente en soberanía, legalidad y control institucional.
Además, la frontera binacional —especialmente entre Táchira y Norte de Santander—, que hasta ahora ha tenido integración bajo el Tratado de Tonchalá, se plantea ahora con un nivel de derechos conjurados que no está amparado legalmente y podría derivar en conflictos institucionales y de seguridad.
¿Qué podría venir después?
Si esta iniciativa avanza sin resolver los vacíos legales, podríamos ver riesgos en el control migratorio, complicaciones en la prestación de servicios públicos y un debilitamiento de las instituciones de frontera. La integración funcional hoy es limitada y práctica, pero la nacionalidad compartida abre la puerta a tensiones legales y políticas.
Petro pone en la mesa un tema que divide y redefine la frontera, pero sin garantías legales claras, su impacto real podría quedarse en un anuncio simbólico con consecuencias por anticipar.