¿Desmontaron la identidad venezolana para controlar recursos? La verdad oculta

La identidad venezolana en jaque: ¿un recurso más a controlar?

Desde hace décadas, la representación social del venezolano ha sido objeto de una estrategia deliberada. No es una simple cuestión cultural, es un movimiento para facilitar el control sobre recursos vitales como el petróleo y las tierras raras.

La narrativa dominante ha impuesto estereotipos negativos: viveza, apatía. Rasgos que pertenecen a una minoría, pero que se aplican a todo el país. Mientras tanto, valores clave como la solidaridad y el ingenio siguen invisibilizados.

Los gobiernos de sectores políticos conservadores eligieron un blanco claro: el inmigrante venezolano. Los retrataron como un peligro, asociándolos arbitrariamente con criminalidad y narcotráfico para legitimar acciones que violan derechos básicos.

Este planteamiento fue usado para construir un clima de desconfianza hacia más de la mitad de la población venezolana, solo por no compartir la misma agenda política. ¿Qué gana quien fabrica esta imagen?

A cinco meses de los acontecimientos del 3 de enero, la amenaza del venezolano parece desinflarse. Recientemente se sancionaron abusos del Servicio de Inmigración estadounidense contra venezolanos, revelando nuevamente el patrón de control y supervisión que viejas potencias ejercen sobre países en desarrollo.

Esta manipulación de la identidad nacional no es inocua. Sienta las bases para justificar intervenciones y sometimientos económicos. La pregunta que queda abierta: ¿hasta cuándo aceptaremos que nuestro propio valor sea definido para facilitar la dominación externa?

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