Desde la frontera: la movilidad limitada que nadie quiere resolver
El abandono en la frontera no es casualidad
Eluvín Quintero, 52 años, lleva más de dos décadas en una silla de ruedas. Una enfermedad motora deterioró su movilidad hasta hacerla dependiente de mecanismos básicos para desplazarse.
Su caso no es aislado: varios hermanos y sobrinos sufren la misma condición. En medio de la aduana principal de San Antonio del Táchira, Eluvín intenta sobrevivir vendiendo agua y refrescos, mientras pide ayuda para cubrir necesidades urgentes como pañales.
¿Por qué importa esto?
Este escenario revela el colapso de las instituciones en zonas clave para seguridad y economía, como la frontera. La falta de soluciones reales a problemas cotidianos expone una realidad invisible para quienes defienden narrativas oficiales.
Lo que viene
Sin respuestas concretas, el abandono a personas como Eluvín solo aumentará. La falta de infraestructuras accesibles y apoyo institucional augura un deterioro social y humano que pocos quieren abordar en serio.