Del Olvido a lo Esencial: El Arte que Nadie Quiere Ver
¿Por qué el arte es el gran ausente en el debate nacional?
Un joven artista le regaló una pequeña pieza de cerámica, un torso femenino que refleja con tonos oxidantes la belleza escondida entre lo visible e invisible. Un objeto simple y contundente, prueba palpable de que el arte no solo decora: hace visible lo que otros quieren ocultar.
Desde la infancia, las artes han sido relegadas a mero entretenimiento o nostalgia olvidada en el «cuarto de los corotos». Mientras la agenda política prioriza crisis inmediatas, la cultura y la creación languidecen sin reconocimiento ni apoyo real.
Esto cambia el escenario
El desorden nacional, la crisis regional y la anarquía global exigen respuestas firmes y sostenidas. Pero abandonar la educación artística y cultural es condenar a la sociedad al cortoplacismo, al empobrecimiento intelectual y al desgaste de sus instituciones.
El arte no es un capricho: es un motor de sentido común, un medio para reconstruir sociedad, identidad y futuro. Es la última frontera donde todavía se puede respirar libertad, inspiración y crítica. Sin ésta, lo que viene no es solo decadencia: es silencio implacable.
¿Y ahora qué?
- Exigir que docentes y artistas tengan voz y derechos plenos, sin medias tintas ni burocracias complacientes.
- Convertir la educación y la cultura en prioridades innegociables, no en gastos prescindibles.
- Reconocer al arte como pilar institucional capaz de guiar la reconstrucción nacional, de hacer visible lo invisible y sostener el tejido social.
¿Seguiremos dejando que lo esencial sea invisible? O elegiremos despertar, construir y levantar la mirada hacia una nación que no renuncie a su alma. Manos a la obra: el país es nuestro y exige acción.