Da Gaby y Tony: 70 años resistiendo al olvido en Venezuela
Un fuego que no se apaga en Chacao
Da Gaby y Tony no es solo un restaurante. Es un testimonio vivo de lo que significa construir sin ayudas ni facilidades. Llegar, resistir y hacer historia en un país que cambió radicalmente.
70 años de trabajo casi desconocido para la mayoría
Los hermanos Gabriel y Tony Finoglio abrieron este espacio en 1956, cuando Venezuela aún prometía futuro para quienes llegaban con ganas de hacer. Desde entonces, en Da Gaby y Tony no han parado.
El local mantiene hasta hoy la barra de café que ve pasar las décadas. Manteles dobles, cubiertos siempre listos. Un lugar que no espera al comensal, porque siempre está listo para dar lo mejor.
¿El secreto? Trabajo incansable, no programas ni planes milagrosos
Gabriel vino en 1954, sin más que la esperanza y las ganas de superar la dura posguerra europea. Sin conocimientos previos, aprendió a administrar y cocinar con la necesidad vital de salir adelante.
Con la llegada de su hermano Tony en 1964 –anfitrión nato y gestor de la sala– consolidaron un nombre que sintetiza esfuerzo y unión familiar. Fueron ellos quienes resistieron presidentes, crisis y transformaciones urbanas sin abandonar la cocina artesanal.
Hoy, dos mujeres mantienen encendida la llama
Lucía y Anita, esposas de los fundadores y pilares incansables del lugar, llevan décadas amasando, horneando y cocinando platos hechos a mano con recetas que aprendieron sin formación formal, solo con dedicación y el paso del tiempo.
Con 80 y 84 años, siguen al pie del cañón desde las 7 am, acompañadas de empleados de larguísima trayectoria. Una cocina que no admite atajos ni improvisaciones porque cada plato representa un voto de confianza a lo hecho con convicción.
El menú no busca innovar; busca sostener tradición y sabor genuino
Sesenta opciones que despliegan la esencia italiana adaptada al paladar local: pastas, tortellinis frescos, minestrón casero, asado criollo. Platos que recuerdan cómo la mezcla de culturas puede ser un motor sólido si no se pierde el centro.
Un legado en riesgo en tiempos de incertidumbre
En Venezuela, donde la emigración masiva desintegra familias y negocios, Da Gaby y Tony enfrenta el desafío de continuar sin herederos locales ni certezas. Los hijos de las actuales encargadas están en España y EE.UU.
Marisela administra el restaurante con la conciencia de una responsabilidad enorme. El restaurante abre menos horas y el panorama futuro es incierto.
¿Qué nos dice esta historia?
Que la resistencia productiva y la lealtad a la tradición no dependen de discursos progresistas ni agendas políticas. Dependen del compromiso real, la constancia y el trabajo tangible. En un país que pierde su base institucional, negocios así evidencian qué se perdió y qué podría recuperarse con voluntad.
¿Podrán Da Gaby y Tony continuar cuando la familia no pueda sostenerlo? Esa pregunta queda abierta sobre mesas ya gastadas, en una barra que ha visto más vida que muchas instituciones hoy olvidadas.