Cuando el arte y la gastronomía se usan para disfrazar la falta de acción cultural real
Un evento que mezcla arte y gastronomía, pero ¿a qué costo real?
Este 28 de mayo, La Casa Grande SC en San Cristóbal promete ser el centro cultural gracias a una alianza entre el arte y la gastronomía. En el ojo público, un homenaje al profesor Rafael Sánchez con 30 obras inspiradas en el Santo Cristo de la Grita.
¿Por qué esto importa menos de lo que quieren hacer creer?
Detrás de la exhibición y el brillo, está una estrategia para proyectar una «gran visión» en un espacio limitado. Humberto Rivas, CEO gastronómico, apuesta a mezclar eventos con futuras actividades: exposiciones, talleres, hasta subastas.
Pero el sentido común apunta a otra realidad: se intenta maquillar con actividades llamativas una escena cultural que sigue sin generar impacto real ni fortalecer estructuras ni instituciones en la región.
¿Qué viene después?
- Más eventos con artistas regionales, pero sin cambios profundos en la política cultural local.
- Un calendario cargado de actividades que atraen atención, pero que puede desviar recursos y debates necesarios sobre la inversión en cultura y educación.
- Una agenda que podría consolidar un modelo repetitivo, basado en apariencias y alianzas comerciales, sin resolver la falta de institucionalidad ni compromiso serio con la cultura.
Esta alianza revela cómo ciertos sectores prefieren construir un escaparate vistoso más que enfrentar los desafíos estructurales que dañan el desarrollo cultural real y sostenible en regiones como Táchira.