El sistema hospitalario venezolano al borde del colapso
La Federación Médica Venezolana (FMV), liderada por Douglas León Natera, ha lanzado una alerta urgente: el 90% de los hospitales están en completo abandono, sin insumos ni mantenimiento, mientras apenas un 5% han sido parcialmente recuperados.
De un total de 301 centros asistenciales, sólo unos 15 se mantienen operativos en condiciones aceptables, dejando a la inmensa mayoría en un estado crítico que pone en riesgo la salud pública y la estabilidad institucional.
Un derecho constitucional ignorado por el gobierno
León Natera recordó que la Constitución garantiza el derecho a la salud y la vida, pero en la práctica esto se ha convertido en letra muerta por la falta de acción del Ejecutivo nacional.
Mientras los hospitales se hunden en la crisis, el sector salud sufre un reclamo salarial imprescindible: los médicos exigen un salario mínimo de 1.500 dólares, que refleje su formación y horas laborales, una cifra que no se revisa ni actualiza desde 2003.
El salario mínimo real está bloqueado desde hace cuatro años
Para poner en perspectiva la gravedad, el salario mínimo actual equivale a menos de 20 centavos de dólar por mes, una cifra que hace inviable cualquier proyecto de vida para los profesionales del sector.
Esto no es una cuestión retórica: sin un contrato colectivo firmado y sin condiciones mínimas, la salud pública venezolana está condenada a seguir deteriorándose.
¿Qué viene ahora?
Si el gobierno no atiende el llamado a dialogar seriamente con el gremio médico y a invertir en hospitales, la crisis se profundizará. Esto tiene consecuencias directas en seguridad sanitaria, institucionalidad y la calidad de vida de toda la población.
Ante un sistema colapsado, la pregunta es sencilla: ¿hasta cuándo las autoridades ignorarán esta emergencia que ya mide vidas y destinos?