Crisis en hospitales: terremotos revelan sistema sanitario al borde del colapso

Hospitales al límite antes de los terremotos

Los terremotos del 24 de junio no solo sacudieron la tierra, sino que dejaron al descubierto una crisis grave en el sistema hospitalario. La internista Patricia Valenzuela, del Instituto de Medicina Tropical de la UCV, advierte que los hospitales no tenían capacidad para enfrentar una contingencia de esta magnitud.

Una infraestructura debilitada y sin margen de reacción

Antes del desastre natural, ya existían problemas esenciales: suministros de agua potable intermitentes, escasez de insumos médicos, falta de personal calificado y constantes cortes eléctricos. Esta combinación debilita la respuesta médica y aumenta los riesgos para la población afectada.

El riesgo invisible: brotes de enfermedades

Ante la formación de campamentos transitorios, garantizar el acceso a agua segura es la prioridad para prevenir enfermedades gastrointestinales, en particular las diarreas. La Organización Panamericana de la Salud insiste en este punto, pero también se deben reforzar medidas simples que no se cumplen: lavado de manos constante, manejo adecuado de desechos y vacunación activa.

  • Lavado frecuente de manos con agua y jabón o gel antibacterial (pero sin abusos que reduzcan su efectividad)
  • Eliminación correcta de residuos para evitar la proliferación de vectores como roedores
  • Mantenimiento de las campañas de vacunación, especialmente contra tetanos, sarampión y fiebre amarilla

Proteger a la población más allá de la emergencia visible

Exposición al polvo y escombros puede causar problemas respiratorios y oculares, complicando aún más la salud pública tras el sismo. El uso de mascarillas KN95 y lentes protectores se vuelve esencial para bloquear daños extras.

¿Qué falla en el sistema de salud?

El personal médico enfrenta un doble desafío: atender pacientes con heridas contaminadas mientras lucha contra la escasez de recursos y el deterioro de las instalaciones. Sin pruebas diagnósticas de microbiología, los tratamientos se vuelven empíricos y menos efectivos, aumentando la mortalidad y prolongando la recuperación.

Si no se actúa rápido para reforzar las capacidades hospitalarias y la salud pública en los campamentos, la crisis sanitaria derivada de los terremotos puede convertirse en una emergencia mayor y silenciosa.

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