Corresponsal australiano revela hostigamiento del régimen venezolano en plena tragedia

Periodista australiano enfrentó amenazas y censura directa en Venezuela

Kamin Gock, corresponsal de ABC News, denunció haber sido intimidado por seis funcionarios de seguridad venezolanos afuera de una morgue en Caracas. El episodio ocurrió mientras cubría los terremotos del 24 de junio.

Los uniformados amenazaron con llamar a la Dirección de Contrainteligencia Militar (DGCIM) para detenerlo y obligaron a borrar fotografías y grabaciones realizadas en el lugar. «Llama a la gente del DGCIM para que vengan. Busca las fotos y las borras», se escucha claramente en un audio que Gock difundió.

¿Qué cambia esto?

Este caso no es un incidente aislado, sino un síntoma de la realidad venezolana: seguridad militar priorizando el control y la amenaza sobre la ayuda humanitaria y la libertad de prensa. Mientras los venezolanos enfrentan la catástrofe, sus propios militares están armados, no con herramientas para rescatar, sino con intimidación y censura.

Además, se reportan guardias nacionales extorsionando a familiares para recuperar cuerpos, y bloqueos a cooperantes internacionales en comunidades devastadas. La maquinaria estatal está dedicada a controlar la narrativa más que a facilitar la ayuda imprescindible.

¿Qué sigue?

La presión internacional sobre Venezuela debería aumentar. Estos atropellos evidencian un Estado que no solo falla en proteger a sus ciudadanos, sino que persigue y acalla a quienes intentan documentar la crisis real. La tragedia podría agravarse ante la falta de transparencia y cooperación.

¿Hasta cuándo la comunidad internacional permitirá que un régimen use a sus fuerzas de seguridad para silenciar la verdad en un momento crítico?

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