$800 Millones al Mes para Frenar el Derrumbe Cambiario
Consecomercio exige al gobierno que destine 800 millones de dólares mensuales de los ingresos petroleros para estabilizar el mercado cambiario, mientras Venezuela busca liberar sanciones y acceder a fondos internacionales como los Derechos Especiales de Giro del FMI.
José Gregorio Rodríguez, presidente del gremio, afirma que el país necesita un flujo constante y previsible de divisas para evitar que la economía se descontrole aún más. Sin estos recursos, la moneda seguirá siendo víctima de la incertidumbre y la especulación externa.
¿Por qué este dinero cambiará las reglas?
El fondo solicitado se utilizaría en parte para estabilizar la moneda y en su mayoría para atender servicios básicos olvidados por años: electricidad, agua, salud e infraestructura. La liberación del Banco Central de Venezuela de sanciones internacionales permitirá acelerar la entrada de divisas al sistema financiero y brindar transparencia a su manejo.
Esto abre la posibilidad real de poner freno a la crisis, sin depender exclusivamente de las exportaciones petroleras. Consecomercio destaca que estos cambios podrían empezar a reflejarse en la economía dentro del segundo trimestre de 2024.
Lo que nadie dice: la trampa de la deuda y el sistema tributario
La reestructuración de una deuda pública superior a 172.000 millones dólares es una condición indispensable para liberar recursos públicos que puedan atender la crisis real del país, no para financiar gasto improductivo ni inflación.
Además, Consecomercio señala que el sistema tributario está obsoleto y ahoga a las empresas formales, mientras ignora a la informalidad, que opera sin aportes fiscales ni controles. El proceso para formalizar un negocio sigue siendo tortuoso y costoso, frenando la generación legítima de empleo y riqueza.
Reforma tributaria urgente para reactivar la economía
El sector privado solicita cambios profundos para premiar la inversión, crear empleo bien remunerado y ampliar la capacidad de compra de la población. Esto implica modificar leyes fiscales y administrativas que hoy mantienen un sistema que asfixia la economía formal y promueve la desigualdad.
Rodríguez enfatiza que sin reformas claras y rápidas por parte del Estado, que retome sus funciones básicas de atención y regulación, no habrá crecimiento sostenible ni estabilidad duradera.
¿Qué viene después?
Si se logra un acceso frecuente, transparente y sostenible a divisas, junto a una reforma tributaria real, Venezuela podría potenciar el crecimiento económico iniciado en 2023. Pero sin estas medidas, la crisis estructural continuará sin solución.
Esta es la verdad que no escuchamos en los discursos oficiales: sin recursos bien administrados y un marco fiscal sensato, el caos económico seguirá siendo la norma.