Cómo las Leyes ‘Contra el Odio’ y Bolívar Atraparon Nuestra Libertad
Dos leyes que eclipsan la libertad en Venezuela
El 3 de marzo de 2026, Derecha Democrática Popular presentó ante la Sala Constitucional del TSJ un recurso de nulidad contra la Ley Constitucional contra el Odio y la Ley Libertador Simón Bolívar.
¿Por qué importa esto ahora?
La Ley de Amnistía abrió una puerta para liberar presos políticos. Sin embargo, mientras sigan vigentes la Ley contra el Odio y la Ley Bolívar, esa libertad es solo una ilusión condicionada.
La Ley contra el Odio, aprobada por una cuestionada Asamblea Nacional Constituyente en 2017, se volvió la principal herramienta para silenciar voces disidentes. Es la misma norma que justificó la detención de muchos hoy amnistiados —que pueden ser arrestados de nuevo si expresan opiniones contrarias.
Así, la supuesta «libertad» que celebran es una jaula invisible.
El uso político del nombre de Bolívar para restringir derechos
Desde la independencia en 1811, ninguna ley había llevado el nombre de un prócer. La llamada Ley Libertador Simón Bolívar contra el Bloqueo rompe esa tradición por razones políticas.
Esta norma surge como réplica a un proyecto de ley estadounidense de noviembre de 2024, cuyo acrónimo B.O.L.I.V.A.R. buscaba sancionar a quienes colaboran con el régimen venezolano. La sorprendente decisión de nombrar una ley interna en honor a Bolívar, justificando restricciones legales, no rinde homenaje. Al contrario: desfigura la memoria del Libertador, que siempre luchó por la libertad.
Qué significa todo esto para el futuro
Si la Sala Constitucional anula estas leyes, se abriría una puerta real para la recuperación de libertades individuales y de expresión, y se comenzaría a restaurar la credibilidad en un sistema de justicia deteriorado.
El desafío es claro: ¿podrán nuestros tribunales enfrentar la presión política y frenar el uso arbitrario de la Ley contra el Odio y la contención legal disfrazada en nombre de Bolívar?
Porque sin desmontar estos instrumentos, la amnistía será solo un gesto vacío. La verdadera libertad sigue encadenada.