Cómo el Programa para la Paz está redefiniendo la economía nacional sin debate
El Gobierno impulsa su agenda de «paz» con el sector privado
Este jueves se instaló una nueva jornada del Programa para la Paz y la Convivencia Democrática, un mecanismo promovido desde enero por el Ejecutivo para justificar su narrativa de «reconciliación».
¿Qué ocurrió realmente?
Delcy Rodríguez, en calidad de presidenta encargada, reunió a una comitiva oficial y representantes empresariales para presentar avances del programa. Se destacó que, en poco más de dos meses, la Ley de Amnistía ha beneficiado a 8,740 personas y que el diálogo ya acumuló 500 horas con más de 30 sectores sociales.
Por qué esto cambia el escenario
Este entramado no es una simple mesa de diálogo. Es un intento estatal de neutralizar críticas y forzar una uniformidad política que ignora la inseguridad jurídica y la crisis económica real. La Ley de Amnistía, sin un debate legislativo amplio, abre puertas que podrían afectar la estabilidad y la transparencia institucional.
Qué podría venir después
Si esta agenda continúa sin fiscalización efectiva, se corre el riesgo de que la «paz» solo sea un pretexto para consolidar un sistema que no garantiza condiciones mínimas para la iniciativa privada ni la seguridad jurídica. El diálogo impuesto podría seguir marginando voces críticas y retrasar reformas económicas urgentes.