Cómo cierran el año escolar en Táchira: prevención que oculta riesgos reales
El cierre escolar en Táchira revela problemas mayores detrás de la prevención
Este año escolar terminó con una acción oficial bajo la dirección del Ministro de Educación Héctor Rodríguez y el respaldo del gobernador Freddy Bernal: el despliegue del «Plan Especial de Control y Prevención de Riesgos» en la escuela Andrés De Jesús María y José Bello.
A simple vista, una rutina preventiva. Pero el despliegue de simulacros y capacitación, con 379 estudiantes convocados, apunta a algo más urgente: la continua vulnerabilidad sin resolver en las escuelas ante desastres naturales y fallas estructurales.
¿Por qué este operativo cambia el escenario?
Porque revela lo que nadie dice: el sistema educativo en Táchira funciona bajo la sombra constante de riesgos no mitigados. La llamada atención a la «mochila de emergencia» y la solidaridad por el terremoto en La Guaira recuerdan que estas instituciones no están preparadas para emergencias reales.
Mientras se hace énfasis en la prevención, las condiciones materiales y la gestión de seguridad siguen a la zaga, dejando a estudiantes y docentes expuestos. La frase «escuelas seguras y resilientes» bajo la gestión de Bernal choca con la realidad de estas urgencias que se repiten cada año.
¿Qué viene después?
Si no hay cambios estructurales y mayor inversión en infraestructura y protocolos efectivos, estas actividades quedarán como medidas cosméticas. El cierre simbólico con globos blancos y discursos de esperanza son una imagen frágil ante la amenaza real.
La pregunta que queda es clara: ¿están realmente las autoridades educativas y regionales dispuestas a garantizar seguridad y orden en las escuelas, o la prevención seguirá siendo solo un acto final de campaña?