Comando Sur irrumpe en Caracas: Estados Unidos ejecuta simulacro oficial en plena crisis venezolana
Estados Unidos moviliza al Comando Sur dentro de Caracas
Este sábado, Washington llevó a cabo un simulacro de evacuación en su embajada en Caracas, con la presencia directa del jefe del Comando Sur, Francis Donovan, y tropas militares. La operación incluyó vuelos de helicópteros sobre la ciudad y aterrizajes frente a la representación diplomática.
Una maniobra autorizada por la controvertida administración interina
Este despliegue no ocurrió en el vacío. El gobierno interino venezolano, encabezado por Delcy Rodríguez —una figura que divide opiniones dentro y fuera del país— dio luz verde a estas maniobras. En redes sociales circulan imágenes que muestran claramente la presencia militar estadounidense en suelo venezolano, una acción que cambia el tablero político.
Iris Varela rechaza la intromisión mientras recalca la resistencia nacional
La diputada chavista y exministra Iris Varela respondió con firmeza: «¡Váyanse al carajo yankees de mierda! El pueblo venezolano jamás se dejará aplastar por imperio alguno». Para ella, este tipo de movimientos encajan en una «guerra asimétrica», donde la respuesta no se adapta al plan del enemigo. Resalta además la necesidad de unión nacional frente a amenazas externas.
¿Por qué esto cambia el escenario?
La presencia militar estadounidense en Caracas, aunque camuflada como ejercicio logístico, implica una escalada visible en la intervención extranjera. Va más allá de la simple retórica diplomática y confirma la apuesta de Estados Unidos por influir directamente en la estabilización y seguridad del país, bajo una agenda política que podría tensar aún más la delicada institucionalidad venezolana.
¿Qué sigue para Venezuela?
Este episodio marca un precedente. Tras el simulacro, la posibilidad de nuevas operaciones bajo el pretexto de protección o estabilización no puede descartarse. La diplomacia se mezcla con la fuerza militar. Venezuela enfrenta un escenario donde la seguridad y soberanía están abiertas a presiones externas crecientes, mientras sectores nacionales deben decidir si ceden más espacio o fortalecen la resistencia institucional y legal.