Científico venezolano rompe el silencio global con premio clave en física cuántica
Un premio internacional que sacude el discurso oficial
Ismardo Bonalde, físico venezolano del IVIC, acaba de recibir el Premio Internacional de Física “Bernard Coqblin” 2026. Un reconocimiento pocas veces ligado a Venezuela, especialmente en un área tan estratégica como la física cuántica y los sistemas de electrones fuertemente correlacionados (SCES).
¿Por qué importa realmente?
Esta distinción va más allá del mérito académico. Boalade está en la elite mundial que impulsa el futuro de tecnologías clave: superconductividad, materiales avanzados y la frontera de la física cuántica. Todo en un país donde la ciencia sufre abandono institucional y falta de inversiones.
Lo que nadie había contado:
El premio, que lleva el nombre de un reconocido físico francés, se entrega en Japón ante la élite global del área. Bonalde no es una excepción momentánea, sino la punta visible de un grupo que desafía la narrativa sobre el supuesto colapso total del talento científico nacional.
¿Y qué sigue?
- Más reconocimiento internacional que debería traducirse en inversión concreta y no en discursos vacíos.
- Un llamado urgente a que las instituciones venezolanas garanticen condiciones para que este tipo de investigadores no migren.
- La posibilidad de convertir estos avances en aplicaciones reales que impulsen la economía y la innovación tecnológica.
El IVIC celebra esta victoria como un símbolo de resiliencia y calidad, pero queda la pregunta: ¿será este un aviso para que el Estado reconsidere su papel en la ciencia, o solo un reconocimiento aislado en medio del silencio institucional?