Caracas en pie mientras el gobierno titubea
El devastador sismo del miércoles sacudió más que edificios: puso al descubierto la incapacidad pública para responder a una crisis. En vez de ayuda estatal efectiva, fueron los ciudadanos, principalmente jóvenes universitarios, quienes asumieron la emergencia con acciones concretas.
Universitarios al mando de la ayuda
En la Universidad Central de Venezuela, estudiantes tomaron espacios y organizaron centros de acopio para clasificar y distribuir insumos básicos: ropa, medicinas, alimentos y herramientas. Liderados por Rosa Cucunuba, la Federación de Centros Universitarios sigue movilizando recursos hacia los sitios más afectados mientras la alcaldía y gobernación siguen en silencio o con respuestas lentas.
Voluntarios y estructuras improvisadas
En la UCAB, otro grupo de 400 voluntarios armó cadenas humanas para embalar donativos y coordinar su distribución hacia zonas críticas como El Junquito y La Guaira. Mientras eso ocurre, el sector público permanece a la expectativa, sin una logística visible que alivie la crisis.
La carencia del Estado, la urgencia de la calle
En las calles de Caracas, personas como Zoraida Peche viven la realidad cotidiana del abandono oficial: casas inhabitables, temor por réplicas, e inexistencia de respuestas dignas. En centros como la Esfera de Soto y Parque del Este, vecinos y trabajadores aportan lo que pueden, pero advierten que este esfuerzo no reemplaza la obligación estatal.
Sector privado: un alivio parcial
Bancos como Bancamiga intentan aliviar con exoneraciones en transferencias y puntos de acopio, pero la ayuda financiera no cubre la omisión ni suplanta la responsabilidad institucional en la gestión de la emergencia.
Más de 900 muertos y la inacción oficial
Las cifras preliminares superan los 900 fallecidos y miles de heridos y damnificados. Esta tragedia deja claro que, ante futuras crisis, la sociedad civil tendrá que asumir un rol que corresponde al Estado. ¿Qué pasará si la respuesta oficial no cambia?