Caracas endurece multas por ruidos molestos y cambia las reglas del juego
Multas que van más allá del ruido: la nueva realidad en Caracas
En Caracas, la música a todo volumen y el ruido excesivo dejan de ser solo molestias para convertirse en un tema de legalidad con multas duras y sanciones comunitarias. El municipio Libertador acaba de activar una ordenanza que impone multas desde 50 euros o su equivalente, además de servicios comunitarios, para quienes no respeten la convivencia.
¿Qué pasó?
La Ordenanza de Convivencia Ciudadana, aprobada en 2023, castiga con hasta 100 veces la moneda de mayor valor según el Banco Central de Venezuela (actualmente 50 euros o más) a quienes alteren la paz pública con ruidos molestos: música, fiestas interminables, gritos o palabras soeces en zonas residenciales y comerciales. En caso de no pagar, se impone servicio comunitario obligatorio, como limpieza o restauración de espacios públicos.
¿Por qué esto cambia las reglas del juego?
Este no es un simple capricho: la contaminación sonora afecta la calidad de vida, genera tensiones que derivan en violencia y sobrecarga al sistema de seguridad comunal. El municipio no solo aplica multas, sino que dispone de mediación y resolución de conflictos con autoridades municipales, policías y jueces de paz comunal, evidenciando que el problema excede la simple incomodidad hasta convertirse en un desafío institucional para la convivencia y el orden público.
¿Qué puede venir después?
- Refuerzo de controles en transporte público y locales comerciales, donde el ruido afecta a diario.
- Incremento de denuncias formalizadas con pruebas, impulsando un sistema más rígido de fiscalización.
- Intensa fiscalización que podría complicar la vida nocturna y generar resistencia por parte de sectores afectados.
- Posible extensión de medidas similares a otras áreas urbanas, consolidando un modelo de orden público basado en sanciones económicas y trabajo comunitario.
En pocas palabras, esta ordenanza ya no es solo una herramienta para el civismo, sino un signo claro de cómo se empieza a endurecer el control social frente a problemas que la agenda política dominante ha ignorado hasta ahora.