Caracas: 4 mil familias sin hogar, Gobierno ausente y campamentos al límite
Más de 4 mil personas en Caracas perdieron sus casas; nadie les da soluciones reales
Desde el jueves 25 de junio, la plaza Juan Pedro López, junto al Banco Central de Venezuela, se convirtió en un campamento improvisado para más de 1.000 damnificados del doble terremoto. Espacios abiertos, techados y culturales ahora alojan a familias enteras que perdieron sus hogares, víctimas de una emergencia ignorada por las autoridades.
Familias como la de Rina Romero, con sus tres hijas y seis grupos más, viven hacinados en un espacio reducido pese a la gravedad: sus apartamentos en la avenida Urdaneta fueron declarados inhabilitables tras inspecciones oficiales. La Gran Misión Vivienda, que prometía seguridad, hoy les cerró las puertas con una cinta roja y silencio.
¿Dónde está el Estado?
Rina agradece solo al «pueblo» y a algunos voluntarios que, ante la ausencia estatal, llevan comida y agua. La Guardia Nacional aparece como excepción, pero no como solución. Incluso alerta de un posible desalojo en cinco días, sin planes claros para albergar a estas 250 familias agrupadas en el campamento central de la capital.
Más control que ayuda efectiva
Seguridad para vigilar y limitar a los afectados sí hay: personal militar y policial resguardan la zona y verifican quién entra y sale usando radios transmisores, en nombre de «la seguridad». Mientras tanto, madres jóvenes buscan cómo alimentar a sus hijos con lo poco que tienen, dependiendo de donaciones y voluntarios para subsistir.
La ayuda humanitaria es solo un parche
- Comidas preparadas, sin capacidad para cocinar en el lugar
- Atención médica mínima, voluntaria y precaria
- Niños confundidos, sin saber cuándo podrán regresar a sus viviendas
Aunque el PSUV local toma el control logístico de este campamento, la realidad muestra un Estado incapaz de ofrecer respuestas a la emergencia. Y la falta de información clara sobre la duración del refugio agrega incertidumbre y riesgo a miles de familias en Caracas.
Esto no es un problema temporal ni local
Los números oficiales al 9 de julio confirman que 4 mil personas en Caracas han perdido sus hogares. Sin embargo, lo que más preocupa es la ausencia de un plan estatal para gestionar la crisis habitacional que enfrentan en estas condiciones extremas.
Si el Gobierno no entrega soluciones inmediatas y claras, el drama de estos venezolanos podría agravarse en días, abriendo una crisis social y humanitaria mayor en el corazón del país.