Canal I apuesta a tecnología y nuevos contenidos en medio de un mercado publicitario en caída
Canal I cambia el juego tras 18 años, pero la crisis detrás no se ve en pantalla
En plena transformación, Canal I lanza su campaña Impulso 2026 con un cambio profundo en su programación y un fuerte impulso tecnológico. El objetivo es recuperar la audiencia perdida en un mercado donde la televisión tradicional ha perdido terreno frente a las plataformas streaming.
Reorganización y apuesta tecnológica para sobrevivir
Desde fines de 2025, una junta reestructuró el canal en Boleíta Norte, buscando adaptar la programación a nuevos hábitos de consumo que privilegian la televisión a la carta y la segmentación digital. Pero el problema es claro: la publicidad, la base económica de la TV, se ha reducido sustancialmente, desplazada por influencers y redes sociales.
Según Harim Rodríguez, gerente general de comunicación, la TV debe elevar la calidad y apostar por contenido viral y especializado —como deportes— para captar una audiencia que cada vez es más exigente y fragmentada.
¿Libertad informativa o filtro estratégico?
Canal I asegura incorporar «todas las voces» dentro del marco legal, excluyendo solo quienes llaman a la ilegalidad. Pero la ausencia de nombres y el control editorial detrás de cámaras, en un país con fuerte lucha política, plantea dudas sobre la verdadera pluralidad y equilibrio informativo.
Su noticiero reforzará cobertura nacional con 18 corresponsales, buscando mostrar las regiones y problemas sociales, pero dentro de un esquema cuidadosamente vigilado.
Renovación atada a nichos y talentos
El relanzamiento incluye 13 nuevos programas que van desde el emprendimiento hasta el entretenimiento y concursos de belleza, un sector considerado estratégico para conectar con una audiencia tradicional venezolana. Se potencia el deporte con la Liga Venezolana de Beisbol y proyectos como la Liga Nacional de Voleibol.
El canal mezcla talentos consagrados y jóvenes, buscando un perfil renovado que se adapte a su renovada identidad visual y editorial.
Detrás del brillo: sanciones y conflictos laborales que no aparecen en pantalla
El dueño del canal, Wilmert Ruperti, sancionado por EE.UU. en 2019, fue recientemente interrogado por inteligencia, un hecho que no se ha explicado a la audiencia. Su mensaje en redes, con símbolos patrios, parece más una estrategia para lavar imagen que un gesto de transparencia.
En el área periodística, renuncias y despidos con acusaciones de falta de ética y amiguismo han salido a la luz, aunque la versión oficial del canal minimiza los conflictos como parte de la «actualización» de la empresa.
¿Qué viene después? Un canal en plena lucha por sobrevivir
Canal I busca despegar con una oferta tecnológica robusta, incluyendo estudios 4K y una unidad móvil para eventos. Esta inversión es clave para competir, pero el mercado publicitario sigue siendo pequeño y las tensiones internas pueden afectar la credibilidad.
La gran pregunta es si este empuje será suficiente para un canal que navega entre la transformación digital, la competencia ideológica y las sombras financieras que no se ven en su pantalla pero que condicionan su futuro inmediato.