Bernal confirma atraso y excusas oficiales tras casi un año de sanciones y crisis en Táchira
Las cifras detrás del discurso oficial que ocultan problemas profundos
El gobernador Freddy Bernal reconoció que obras vitales en Táchira están paralizadas o a medias. Los proyectos de vialidad en Los Peluches y El Vallado todavía no avanzan como prometieron. El puente binacional en Ureña solo está al 50% de ejecución.
Bernal responsabiliza a decisiones políticas previas: según él, las sanciones y la negativa de diputados en tiempos de Juan Guaidó suspendieron una inversión de 600 millones para el sistema eléctrico occidental. La consecuencia está a la vista: cortes eléctricos salvajes que apenas hoy comienzan a reducirse, con cargas eléctricas de hasta 18 horas, pero continúan las fallas.
¿Qué significa esto para los ciudadanos?
- Inseguridad energética persistente que frena actividades económicas.
- Infraestructura vial insuficiente para la movilidad y el comercio fronterizo.
- Una gestión pública que parece que solo juega a negociar migajas con el gobierno central en medio de un escenario de desinversión crónico.
En cuanto a seguridad, Bernal exhibe logros en la lucha contra el narcotráfico, con decomisos millonarios y 600 detenidos, pero la pregunta queda: ¿es sostenible esta estrategia sin atacar las causas profundas?
Respecto a la cultura y turismo, se anuncian premios y nuevos cargos oficiales, pero esas buenas noticias no solucionan la realidad urgente de un sistema público colapsado.
El cuadro completo:
- Obras básicas congeladas o a medias.
- Crisis eléctrica crónica con apagones largos.
- Dinámicas de gestión pública dependiente y limitada.
- Turismo y cultura como distracciones en un contexto de emergencia.
¿Cuánto más puede aguantar Táchira sin cambiar el rumbo político y de gestión? Esta gestión oficial deja en evidencia que las sanciones son solo un pretexto para desatender problemas estructurales que afectan la calidad de vida y la seguridad ciudadana.