Crece la narrativa oficial: Venezuela en «normalización» económica, pero las sanciones siguen vigentes
El presidente encargado del Banco Central de Venezuela, Luis Alberto Pérez, anunció una fase de «normalización» en la economía nacional y espera crecimiento para el segundo semestre de 2026. Sin embargo, esta afirmación llega sin cambios reales en las sanciones internacionales que pesan sobre el país.
¿Qué está pasando realmente?
Pese a que el BCV presume 20 trimestres consecutivos de crecimiento, este dato no refleja una economía vigorosa, sino una realidad maquillada dentro de un marco de sanciones que continúan intactas. El flujo económico sigue condicionado por limitaciones externas y estructuras internas obsoletas.
Además, el regreso de Venezuela al Fondo Monetario Internacional (FMI) —dirigido oficialmente por un nuevo gobernador— se presenta como un avance, pero ¿a qué costos y condiciones? El acceso a los Derechos Especiales de Giro (DEG) es una herramienta, no una solución definitiva, y su impacto real sobre la economía nacional es aún incierto.
¿Qué riesgos se están ocultando?
- La supuesta estabilidad financiera y baja inflación podrían revertirse si los mecanismos tradicionales de pago y las divisas digitales no logran implementarse eficazmente en un mercado dominado por incertidumbre política.
- La confianza internacional en el «Gobierno Bolivariano» se presenta como clave para atraer inversión, pero no se ha explicado cómo se garantiza seguridad jurídica, respeto a la propiedad ni condiciones favorables para el crecimiento real.
- Postergar la solución a problemas estructurales como falta de productividad y corrupción seguirá limitando cualquier crecimiento sostenido.
¿Qué viene después?
La normalización anunciada puede ser solo un relato para acomodar las expectativas internacionales. Sin cambios profundos en seguridad, legalidad y condiciones económicas básicas, el crecimiento proyectado para 2026 corre el riesgo de ser solo una ilusión que paralizará la economía y mantendrá al país dependiente de agendas políticas externas.
Lo que el BCV no dice: sin certeza institucional y eliminación de obstáculos, esta «recuperación» no pasará del papel.