Barquisimeto: ¿El nuevo epicentro del comercio alimentario que nadie analiza?

350 toneladas anuales: el comercio alimentario desde Barquisimeto que puede cambiar el juego

Desde Mercabar, en Lara, se movilizan 350 toneladas de alimentos al año para 20 estados del país. Esto representa el 36% de la producción local y revela un control centralizado que pasa desapercibido en las discusiones públicas.

Ramón Suárez, presidente de Mercabar, señala que este mercado concentra la distribución más sólida del centroccidente venezolano, con 350 comerciantes y una red que se extiende desde Caracas hasta Maracaibo y Carabobo. No es solo un mercado local; es la columna vertebral de la alimentación nacional.

El dato clave: el 36% de los alimentos proviene directamente de productores larenses, complementados con insumos de estados vecinos como Carabobo, Zulia y Táchira. Este músculo regional mantiene a la población abastecida, pero también evidencia una presión constante sobre un sistema que debe diversificar para no depender de pocos núcleos comerciales.

Además, el mercado moviliza diariamente a unos 6.000 trabajadores privados y 300 empleados propios, mostrando una capacidad laboral crítica para la economía local.

Lo que no te cuentan: solidaridad con estrategia política

Tras los recientes terremotos en Caracas, La Guaira y otros estados, Mercabar encabezó la recolección y envío de 30 toneladas de alimentos. Más allá de la buena voluntad, esta acción fue coordinada por autoridades locales con apoyo de comerciantes e incluso movimientos sociales, en un esfuerzo que mezcla solidaridad con consolidación de influencia política en la región.

El reto que pocos mencionan: ¿puede Barquisimeto y Mercabar sostener el peso de la distribución nacional sin un verdadero plan estratégico que evite cuellos de botella y competencia desleal?

Lo que viene: modernización o consolidación de un monopolio regional

Mercabar apuesta por ampliar su oferta hacia línea blanca, restaurantes y farmacias, buscando definirse no solo como centro de acopio, sino como un epicentro comercial diversificado. Esto podría fortalecer aún más su posición dominante, pero ¿a qué costo para la competencia y el consumidor final?

La concentración del comercio alimentario en un solo polo económico plantea una pregunta clave: ¿estamos ante un mecanismo eficiente, o una concentración que puede generar nuevas vulnerabilidades en la economía y la seguridad alimentaria nacional?

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