Apagones en la frontera: el negocio local en riesgo serio

Apagones diarios golpean el comercio fronterizo

En el centro de San Antonio del Táchira, comercian bajo la sombra constante de cortes eléctricos. Cada día, sin aviso claro, se va la luz de dos a tres horas.

Los apagones no son accidentales ni aislados. Según Freddy Bernal, gobernador del estado, se deben a supuestos trabajos en la línea Buenavista–Las Morochas, que conecta con zonas fuera del estado.

Además, Delcy Rodríguez anunció un racionamiento eléctrico por 45 días que amenaza con extender la crisis. ¿Qué significa esto para los negocios que intentan sobrevivir en una ciudad que aparenta agonía con fachadas cerradas y oxidadas?

Por qué esto cambia el escenario

Más que un problema técnico, el control de la energía es ahora un instrumento que impacta directamente la economía local y la seguridad jurídica del comerciante. El costo extra por plantas eléctricas no solo reduce sus ganancias, también frena la llegada de consumidores.

El deterioro del comercio va más allá de la falta de luz: es un golpe a la ya frágil estabilidad económica en un municipio clave para la relación con Colombia.

Lo que viene

Si la situación continúa, el cierre masivo de negocios será inevitable. La burocracia y las decisiones políticas de corte energético pueden aislar aún más la frontera, dificultando cualquier intento real de reactivar el comercio y la economía local.

¿Estamos frente a una estrategia que termina de matar a la actividad económica en zonas que apenas se recuperaban? La respuesta podría definirse en las próximas semanas.

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