El duro mensaje de María Corina Machado ante la CIDH
La líder opositora venezolana dejó una advertencia clara: no hay transición democrática posible con represión y sin libertades plenas. Esa es la realidad que el discurso oficial no quiere enfrentar.
¿Qué ocurrió?
Este lunes, Machado expuso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos la situación real en Venezuela. Destacó que más de 600 personas permanecen encarceladas por motivos políticos, incluyendo cerca de 180 militares. Casos como el uso de grilletes electrónicos y secuestros por grupos armados no quedan en el olvido.
Además, denunció la destrucción del sistema judicial, que hoy solo funciona para proteger al régimen y castigar a jueces y periodistas independientes. La libertad de expresión está en riesgo incluso fuera de las fronteras venezolanas.
¿Por qué cambia el escenario?
Machado cuestiona frontalmente la narrativa oficial sobre una supuesta transición pacífica. Sin Estado de derecho, sin posibilidad de alzar la voz, no hay democracia ni cambio legítimo. Esto desmonta consensos artificiales sobre la situación política y abre la puerta a un debate honesto sobre la realidad venezolana.
Esta denuncia ante la CIDH también resalta la necesidad impostergable de que el organismo intervenga de forma efectiva y documente con rigor la crisis.
¿Qué viene después?
La propuesta es clara y concreta. Machado exige la documentación exhaustiva de la usurpación del poder, presión internacional para liberar a los presos políticos y reclamo firme por la aplicación de la Ley de Amnistía. Además, pide una visita oficial de la CIDH a Venezuela y un nuevo informe que refleje la crisis actual.
La resistencia venezolana, advierte, no cesará hasta recuperar la democracia y la libertad. Pero queda claro que cualquier transición sin respeto pleno a las libertades es solo una ilusión impulsada por ciertos grupos políticos.