Santa Ana de Trujillo: La negociación olvidada que Venezuela necesita hoy

Olvidan la historia, repiten errores

En 1820, en plena guerra y transición, Venezuela llegó a acuerdos en Trujillo que hoy parecen lecciones enterradas.

Qué pasó realmente

El general español Pablo Morillo preguntó a Simón Bolívar por las bases para negociar. La respuesta clara: la Constitución de Colombia, que ya reflejaba un pueblo decidido a la independencia y al Estado de Derecho.

Lejos de enfrentamientos irracionales, hubo respeto y buena fe. La ciudad devastada de Trujillo fue testigo de conversaciones dignas, con distancia prudente entre delegados para evitar suspicacias.

  • 25 y 26 de noviembre: firmados Tratado de Armisticio y de Regularización de la Guerra.
  • 27 de noviembre: ratificación en Santa Ana por Bolívar y Morillo.

Por qué esto cambia el tablero actual

En medio del caos venezolano, esa historia señala algo que los discursos oficiales niegan o ignoran: ningún proceso de transición funciona sin bases claras en la Constitución.

Y sin buena fe entre las partes, no hay acuerdo ni avance posible, no importa cuántas elecciones o protestas se multipliquen.

¿Qué viene si no aprendemos?

Seguirá la crisis, la fragmentación y el desgaste institucional. Seguirán las falsas ilusiones que solo profundizan la división y retrasan el desarrollo real.

En cambio, volver a esa lección y exigir reglas claras podría abrir una ventana para salir del estancamiento.

Como dice el himno del estado Trujillo: «Santa Ana en la historia es amor». Solo con respeto y legalidad podrá Venezuela superar el odio y avanzar.

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