¿Qué oculta la muerte de Miranda? 210 años de silencio y traición
210 años desde la muerte de Miranda: la verdad que no te cuentan
Hoy 14 de julio se cumplen 210 años desde la muerte de Sebastián Francisco de Miranda, el primer gran jefe patriota y precursor de la independencia latinoamericana. Sin embargo, pocos conocen el contexto real y las consecuencias de su caída, más allá del relato oficial.
¿Quién fue Miranda y por qué su muerte importa?
Miranda no solo inició la gesta independentista que luego concretaron Bolívar, San Martín y Sucre. Fue un militar internacional: mariscal de campo en la Revolución Francesa, coronel del ejército ruso y activo contra el colonialismo inglés en América. Su nombre brilla en el Arco del Triunfo en París, único extranjero homenajeado allí.
El acto de traición que selló su destino
En 1812 fue apresado por orden del realista Domingo Monteverde después de la Capitulación de San Mateo, un acuerdo que terminó con la Primera República de Venezuela y entregó el poder a la corona española. Miranda murió en prisión en Cádiz en 1816, pero más que una muerte natural, fue consecuencia de la traición de sectores políticos que prefirieron rendirse antes que avanzar en la libertad.
¿Por qué importa hoy?
El cuerpo de Miranda fue arrojado al mar, y hasta hoy ni siquiera su tumba se ha confirmado pese a los avances científicos. Su legado ha sido silenciado y tergiversado por agendas políticas que prefieren un relato simplificado y cómodo.
¿Qué viene después?
Recordar a Miranda sin concesiones es necesario para entender las fracturas reales de nuestra historia y cómo esas mismas traiciones afectan la política y la institucionalidad en Venezuela. Ignorar este pasado solo perpetúa la debilidad y la división que vive el país.