Venezuela sin presidente legítimo desde el 2 de julio
Blanca Rosa Mármol, exmagistrada del Tribunal Supremo de Justicia, lanzó una advertencia contundente: el plazo constitucional para el gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez expiró y Venezuela quedó sin un presidente con facultades legales.
¿Qué ocurrió?
Según su interpretación de la Constitución, el periodos de 180 días para sostener un Ejecutivo de transición terminó el 2 de julio. Desde entonces, cualquier acto del gobierno carece de validez jurídica. La conclusión es clara: Venezuela está sin presidente.
La propuesta que cambia el escenario político
Ante este vacío, Mármol propone crear una Junta de Gobierno, formada por ciudadanos de manera directa y vinculante, a través de asambleas populares. El objetivo es:
- Actualizar el Registro Electoral.
- Promover la liberación de presos políticos.
- Organizar elecciones con garantías democráticas reales.
Esta iniciativa se funda en artículos constitucionales que reconocen la soberanía del pueblo y la participación ciudadana como mecanismo legítimo para suplantar un Ejecutivo desaparecido en los hechos.
¿Por qué esto cambia todo?
El esquema rompe con la narrativa oficial que intenta sostener el gobierno actual como válido a pesar de la ausencia de mando constitucional. Reconocer el vacío ejecutivo abre la puerta a la construcción de instituciones alternativas con legitimidad directa. La propuesta ya haya comenzado a tomar forma con encuentros en la Plaza de Chacaíto y se prepara una nueva asamblea con sindicatos y organizaciones civiles.
¿Qué viene después?
Si no se concreta urgentemente una solución institucional, la crisis política y la falta de gobierno legal profundizarán la emergencia nacional. La reciente tragedia tras los terremotos de junio reveló la falla de la estructura estatal para responder ante desastres, dejando a la ciudadanía y a la ayuda internacional al frente de la crisis.
Una Junta de Gobierno, impulsada por la sociedad civil y sindicatos, podría ser la única vía para restablecer la institucionalidad, controlar la crisis humanitaria y preparar elecciones limpias antes de que la ingobernabilidad sea irreversible.