¿La ULA Táchira resiste? Estudiantes impulsan su propia supervivencia

Estudiantes de la ULA Táchira: el último esfuerzo para mantener la universidad funcionado

En medio del colapso financiero estatal, la comunidad estudiantil del Núcleo Táchira decidió no esperar soluciones oficiales. Organizaron un festival de tres días para recaudar fondos y acondicionar su laboratorio de química, una necesidad urgente que las autoridades no atienden.

Este evento, lejos de ser una mera actividad cultural, busca concretar un objetivo concreto: construir tres mesones de cemento pulido que mejoren las condiciones científicas básicas de la universidad. Entre torneos deportivos, bazares y ferias de comida, los estudiantes demuestran que nadie más vendrá a salvar lo que el presupuesto público abandonó.

El vicerrector Omar Pérez Díaz respaldó públicamente esta autogestión, destacando que más allá de discursos políticos o promesas electorales, es el compromiso real y la acción lo que mantiene viva a esta institución. Además, anunció la continuidad del plan con un homenaje y la expansión de rutas estudiantiles, en un intento evidente de cubrir necesidades básicas ante la ausencia de apoyo estatal responsable.

¿Qué significa esto para el futuro de la educación en Táchira?

Si el modelo de autogestión estudiantil se consolida, podrían convertirse en el último pilar para sostener las universidades públicas ante el incumplimiento presupuestario. La pregunta es si esta resistencia será suficiente o simplemente el preludio del deterioro irreversible de la academia regional.

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