Irán y EEUU firman acuerdo: ¿Fin de una guerra que nunca debió comenzar?
La paz llega, pero nadie habla del costo real
Irán y Estados Unidos firmarán este viernes un tratado que pone fin a una guerra iniciada por EE.UU. el 28 de febrero sin provocación alguna de Irán.
El conflicto, buscado para destruir el régimen iraní y controlar su petróleo, terminó sin que Washington lograra ninguno de esos objetivos.
¿Qué cambió en estos meses?
Después de dos meses de tensiones y múltiples incidentes, la realidad fue clara: EE.UU. no pudo derribar a Irán.
Durante abril tomó la decisión de negociar, aunque el aliando estratégico, Israel, intentó sabotear el proceso con ataques en Líbano, justo cuando se firmaba el acuerdo.
Incluso Donald Trump criticó abiertamente a Netanyahu por retrasar la paz con sus acciones.
El nuevo escenario:
- Se abre totalmente el estrecho de Ormuz, vital para el comercio mundial del petróleo.
- Irán recupera 12 de los 24 mil millones de dólares congelados.
- Se suspenden sanciones económicas, mientras Irán frena su programa nuclear.
Las consecuencias que no cuentan
Este acuerdo redefine el equilibrio en Medio Oriente, pero nadie habla de las pérdidas económicas y estratégicas para EE.UU. ni del impacto global sobre el suministro energético.
Más aún, el papel de Israel, que actúa para bloquear cualquier intento de paz que modifique su posición hegemónica, queda al descubierto.
¿Qué viene ahora?
La reapertura del comercio petrolero puede modificar mercados globales. Las sanciones levantadas reactivarán la economía iraní, que según su gobierno se declara vencedora en esta guerra que nunca debió comenzar.
Queda claro que la agenda política impulsada desde Washington no solo fracasó, sino que debilitó la influencia estadounidense en la región.
¿Estamos ante un cambio irreversible o solo un respiro antes de nuevas tensiones?