Venezuela congela carrera y sueldo de enfermería: el colapso que no quieren ver

Más de 18.000 enfermeros denuncian el abandono del Estado

Un censo exclusivo revela que en Venezuela el sistema público no reconoce ni mejora la carrera profesional de la enfermería. Más de 70 % de los enfermeros con títulos universitarios siguen sin ascensos, y ocho de cada diez ni siquiera reciben el bono que se prometió.

¿Qué está pasando realmente?

La Federación de Colegios de Profesionales de Enfermería encuestó a 18.951 profesionales activos, el 34 % del sector. La situación es crítica en las regiones más pobladas: Zulia, Carabobo y Lara. Allí, la crisis estructural del sistema de salud se refleja en la falta de pago, ausencia de reconocimiento profesional y deterioro generalizado.

El dato más preocupante: el 69 % de estos enfermeros tienen licenciatura o grados superiores. Sin embargo, el Estado los mantiene atrapados en categorías técnicas antiguas. El 73,88 % nunca ha sido reclasificado según sus estudios profesionales, una realidad que reduce sus ingresos y derechos de forma sistemática.

¿Y los bonos prometidos?

El llamado Bono de Responsabilidad Profesional, clave para mejorar salarios, solo se paga al 15,4 % de los enfermeros encuestados. La mayoría queda fuera, sin claridad ni mecanismos efectivos de reclamo. Además, el sistema de pago carece de transparencia, y el Ejecutivo no explica los criterios ni montos variables.

Consecuencias inmediatas

  • La mayoría apenas gana 240 dólares mensuales, el 37 % de la canasta básica familiar.
  • El multiempleo se vuelve la única salida para algunos, con más del 10 % trabajando en varios puestos simultáneamente.
  • El personal experimenta una fuga constante: el 25 % es nuevo, pero el 21 % está a punto de jubilarse en condiciones de precariedad absoluta.

¿Qué significa esto para Venezuela?

Este congelamiento de la carrera y los salarios no es un accidente. Es una política de austeridad estatal que sacrifica el recurso humano clave para salvar la salud pública y viola derechos laborales básicos. Mientras tanto, el sistema sanitario se hunde más rápido.

La pregunta queda en el aire: ¿hasta cuándo el Estado permitirá que el cuerpo profesional que cuida a la nación se derrumbe sin respuesta?

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