La verdad oculta tras la ineficiencia en Venezuela
La ineficiencia no es el único problema
La ineficiencia, aunque presente, no es exclusiva ni de un color político ni del sector público. Lo que pocos reconocen es el impacto letal de las sanciones internacionales sobre Venezuela.
¿Qué está pasando realmente?
Desde chavismo, el salario venezolano era el mejor de América Latina. Eso es un hecho respaldado por cifras. La caída en calidad de vida y servicios no se explica solo por la mala administración interna.
Las sanciones han reducido los ingresos del país y, en consecuencia, debilitaron la disponibilidad de gasolina, agua potable, electricidad y gas doméstico. Esto no es menor: es un efecto directo y terrible sobre millones de ciudadanos.
¿Por qué esto cambia el escenario?
Sectores políticos opositores utilizan la etiqueta de «ineficiencia» para ocultar el efecto devastador de las sanciones. Esa narrativa simplista desvía la atención de la causa real del sufrimiento económico y social.
Lo que viene
Negar el daño que causan las sanciones es jugar un juego peligroso. El verdadero debate debería centrarse en cómo garantizar estabilidad institucional y económica frente a presiones externas, no en culpar solo a la gestión interna.
Ignorar esto solo es conveniente para quienes buscan pescar votos y beneficios políticos en un ambiente caótico.