Venezuela frente a la agresión externa: ¿Paz o control político?
El 3 de enero, Venezuela sufrió un ataque militar externo dirigido por una potencia nuclear. La presidenta encargada Delcy Rodríguez anuncia que el país ha «transmutado» esta agresión en paz y tranquilidad.
En una declaración desde el Palacio de Miraflores, acompañada por figuras clave del régimen como Jorge Rodríguez y Diosdado Cabello, Rodríguez asegura que el gobierno y el pueblo venezolano superaron el impacto y avanzan hacia un «encuentro nacional».
Lo que no cuentan: consolidación del control tras el ataque
Detrás del discurso de «madurez» y «diálogo» se oculta una realidad más dura. La reacción inmediata del Tribunal Supremo de Justicia fue afirmar la encargaduría de Rodríguez, estrechando aún más el cerco del régimen sobre el poder.
Lo que se presenta como un paso hacia la paz interna se traduce en reforzar la institucionalidad del oficialismo, utilizando un ataque externo para justificar la concentración del poder y la imposición de una agenda política sin contrapesos.
¿Qué se juega Venezuela ahora?
- El uso de la «agresión externa» para sustentar medidas autoritarias puede prolongar la crisis institucional y económica.
- El aparente llamado al diálogo con EEUU sigue en manos de una agenda que busca legitimar al régimen, no revisar sus políticas internas.
- La unidad nacional que se invoca olvida que buena parte del país rechaza el control y la falta de libertades.
Este episodio revela más que un golpe externo: muestra un régimen que usa la agresión para esconder sus fallas y perpetuarse. Lo que falta que expliquen es cómo el país sale de esta situación sin sacrificar la economía, la legalidad y la seguridad de los venezolanos.
¿Hasta cuándo la sociedad venezolana aceptará que la «paz» sea sinónimo de sometimiento y silencio?