Díaz-Canel expone la verdad: EE.UU. fabrica acusaciones contra Raúl Castro
Acusan a Raúl Castro y Díaz-Canel denuncia maniobra política
Estados Unidos presentó cargos contra el exmandatario cubano Raúl Castro por el derribo de dos aeronaves en 1996, que causaron la muerte de cuatro personas, incluyendo tres estadounidenses. Cuba rechaza esas acusaciones y las califica como una «acción política» sin base jurídica.
Lo que Estados Unidos oculta
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ha declarado que los aviones estaban violando el espacio aéreo cubano y que la respuesta de su país fue de legítima defensa dentro de sus aguas jurisdiccionales. Según él, esta acusación fabricada sirve para alimentar un expediente que busca justificar una futura e inminente agresión militar contra Cuba.
Además, acusa a Estados Unidos de mentir y manipular los hechos relacionados con el derribo de las avionetas de la organización a la que denomina «narco-terrorista Hermanos al Rescate», señalando que Washington ha cometido episodios mucho más graves, como ejecuciones extrajudiciales en aguas internacionales.
Lo que cambia el escenario
Este movimiento judicial no es un hecho aislado. Es parte de un aumento en la tensión entre ambos países, con estrategias que podrían escalar en agresiones directas. Cuba reafirma su compromiso con la defensa nacional y acusa a Washington de ser cómplice de grupos que atentan contra su seguridad.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, califica esta acusación como una farsa destinada a fortalecer un relato falso que justifique más presión y violencia contra la isla.
¿Qué viene ahora?
Esta escalada legal revela que la postura estadounidense no solo es política, sino que prepara el terreno para acciones que podrían ir más allá de sanciones y tribunales. La acusación busca aislar a Cuba y romper la estabilidad regional bajo un pretexto judicial, en un momento donde la seguridad hemisférica está en jaque.
¿Estamos frente al preludio de un nuevo capítulo de confrontación directa en el Caribe? Lo que no se dice oficialmente es más decisivo que los discursos.